Giuliano Simeone vivió un estreno inolvidable al debutar en un Mundial vistiendo la camiseta celeste y blanca, logrando así seguir los pasos de su padre, Diego Pablo Simeone, quien representó a Argentina en tres ediciones del torneo: Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002, acumulando un total de once partidos mundialistas.

Este debut adquiere una dimensión especial al remontarnos al 6 de agosto de 2023, cuando Giuliano, jugando para Alavés en la Segunda División española, sufrió una fractura de peroné y una luxación de tobillo en la pierna izquierda durante un partido contra Burgos. A pesar de la gravedad de la lesión, Simeone se impuso la meta de recuperarse para disputar el Mundial, un objetivo que muchos consideraban casi imposible para un jugador de Segunda División, pero que él afrontó con determinación.
«Quería jugar en el Mundial. No sabía si podía llegar, pero me lo puse como objetivo cuando me lesioné. La verdad es que estoy muy contento por haber llegado, haber debutado y estar acá con los mejores del mundo. Representar al país es un sueño cumplido», declaró Giuliano tras la victoria de Argentina contra Jordania. Agregó además: «Pasó todo muy rápido. En la previa estaba tranquilo, con muchas ganas. Jugar en un escenario único como este es algo con lo que todos soñamos. Al equipo lo vi bien; lástima el gol sobre el final. Tenemos que seguir por la misma línea y continuar mejorando».
En el partido contra Jordania, Simeone se desempeñó como volante por derecha, retrocediendo para colaborar en la marca con Exequiel Palacios, quien actuó como lateral improvisado. Aunque no tuvo un rendimiento brillante, cumplió con una actuación aceptable. Entre el público en el Dallas Stadium se encontraban su madre, Carolina, su novia, su hermano Gianluca y otros familiares, emocionados por su presencia. «Hay mucho esfuerzo de varias personas que están al lado mío ayudando en el día a día. Por ellos también estoy contento. Yo siempre quise hacer mi camino y llegar a lo máximo. ¿Qué me va a decir mi papá? Seguramente que está orgulloso de mí», comentó Simeone.
Su mayor virtud es la capacidad de superación constante y su polifuncionalidad en el campo. El volante, que hoy es un habitual ovacionado en el estadio Metropolitano del Atlético de Madrid, inició su carrera en el Colchonero en 2022 con apenas un minuto ante Granada. Sus pasos a préstamo por Zaragoza y Alavés contribuyeron a su crecimiento, al igual que la convocatoria de Javier Mascherano para los Juegos Olímpicos de París 2024, torneo que impulsó su incorporación definitiva al Atlético, donde ya suma 12 goles en 104 partidos.
Giuliano destina gran parte de su éxito a una rigurosa disciplina heredada de su padre. Su rutina incluye entre nueve horas de sueño nocturno, una dieta diseñada por un especialista, baños con agua fría cada mañana antes de entrenar, apoyo psicológico y sesiones de oxigenoterapia en una cápsula hiperbárica para su recuperación. Además, en los entrenamientos focaliza su trabajo en ganar velocidad y masa muscular, mejorando su braceo y explosividad, aunque admite que todavía debe perfeccionar la técnica y la definición. «Los mejores del mundo son los que explotan sus virtudes y esconden sus defectos. Creo que he ido evolucionando jugando con futbolistas de altísimo nivel en el Atlético», explicó.
Tras su actuación ante Jordania, Simeone demostró a Lionel Scaloni que puede ser una opción válida en distintas posiciones, desde lateral derecho hasta extremo izquierdo, consolidándose como una alternativa clave para los próximos encuentros, incluido el choque de 16avos de final. «Va a ser un rival difícil como todos los que enfrentamos hasta ahora, pero tenemos que centrarnos en nosotros, estar metidos como grupo, ver en qué podemos mejorar y dar el 110 por ciento», concluyó Giuliano Simeone.
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